Cómo (y por qué) No organizar un viaje al Sudeste Asiático

Cómo (y por qué) No organizar un viaje al Sudeste Asiático

Estoy a punto de empezar un viaje por Asia casi 4 meses. Y cuando me preguntan si lo tengo todo organizado…la respuesta es que no, ¡y que así sea!

 

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Aprendí a viajar por Europa. Donde la organización del viaje consistía básicamente en 3 pasos: reservar vuelos  + reservar alojamiento + mirar qué lugares ver en cada sitio. Sencillo, y por otra parte, necesario para los que viajamos con presupuesto ajustado.

Cuando salimos de Europa, la cosa cambia. Para algunos, se complica. Para otros, se simplifica.

En caso de viajar con agencia, ellos se encargarán de organizar el circuito con hotel, visitas, transportes…¡Nada de lo que preocuparse!

Si viajas por libre, entonces tienes 2 opciones:

  • Romperte la cabeza intentando cuadrar alojamientos, horarios de transportes, visitas a sitios…
  • Reservar la primera noche de alojamiento, tener la zona un poco “estudiada” y dejarte llevar.

Sin duda, en el Sudeste Asiático, la segunda es la mejor opción.

 

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Y te daré unos cuantos argumentos a favor de la improvisación viajera:

1.El clima: dependiendo de la época que visites la zona, el clima es un factor a tener en cuenta, que puede hacer cambiarte los planes. Con pocos días de antelación podrás saber la previsión meteorológica, y adaptar tu ruta. Sobretodo en época de monzón, es una buena forma de ir siguiendo el rastro del sol.

2. Alojamiento: suele ser más barato reservarlo una vez llegas al sitio, por dos razones principalmente: puedes (y debes) regatear, y además, muchos alojamientos no salen en Internet. También es buena idea ir reservando el día antes de llegar, si veis alguna oferta buena en Internet, si llegáis tarde al destino y no queréis buscar…Cada sitio requiere su “estrategia”, pero hoy en día con un smartphone y wifi, más fácil imposible. Normalmente no suele haber problema de disponibilidad, pero en fechas especiales o zonas muy turísticas, sí que puede ser buena idea reservar con más antelación.

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3. Transportes: por mucho que en Internet hayas visto que hay un autobús que va de un sitio a otro, y allí llegas justo a tiempo para coger un tren, que posteriormente te llevará a coger un ferry…No te fíes. En Asia los retrasos, cancelaciones y cambios de ruta están a la orden del día. Si vas a planearlo con tiempo, mejor deja margen de tiempo suficiente por si hay algún imprevisto.

 

En el caso de los vuelos, hay rutas que se suelen encarecer cuando se acerca la fecha, entonces ahí hay que valorar si se prefiere arriesgar y reservarlo, o dejar margen para la improvisación aunque eso suponga pagar 20€ o 30€ más. Cuando son vuelos entre países, si que hay que anticiparse un poco, y sobretodo, tener en cuenta tema de visados y documentación. ¡Esta es la única parte que no se puede improvisar!

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4. Confección del itinerario: cuando se organiza un viaje siempre se tienen unos sitios clave que se quieren visitar sí o sí, la razón de ser del viaje. Pero cuando llegas al destino, descubres algunos sitios nuevos que no habías incluido en la ruta, a veces otros viajeros te recomiendan prescindir de otros…O llegas a un lugar en el cual tenías pensado pasar una noche, pero te atrapa, y te gustaría quedarte más días, pero no puedes porque lo tienes todo “cuadrado”. Eso fastidia. Y bastante. Una ruta abierta es lo ideal: tener una idea en mente, pero flexible por si se te antoja irte a la otra punta del país en vez de donde tenías planeado. Porque en el Sudeste Asiático, ¡todo esto es posible!

Si vas a hacer un viaje por diferentes países, entonces hay que tener una idea de los países que visitarás, para saber qué vacunas vas a necesitar. Puedes ir al Centro de Vacunación Internacional, y allí os informarán!

 

Si finalmente decides improvisar, conviene llevarse un smartphone o tablet, y con eso ir planeando los días siguientes, buscar información de como llegar, etc.

Con eso, una mochila, y ganas de conocer mundo, ¡tienes ya medio viaje hecho!